200 millones. Esa es la cifra de conejos en Australia hoy, y todo empezó con veinticuatro. Veinticuatro bichos que un tío soltó en 1859 porque echaba de menos cazar como en Inglaterra. Esta guía va de la mayor plaga de mamíferos de la historia moderna, de cómo un país entero construyó una valla de miles de kilómetros para detenerlos, y de por qué te lo cuento aunque no tengas ni idea de conejos ni pienses dedicarte a ellos.
Los conejos en Australia son una especie invasora introducida por colonos británicos en el siglo XIX que hoy suma unos 200 millones de ejemplares repartidos por casi todo el continente. Todo arrancó en 1859, cuando el terrateniente Thomas Austin liberó 24 conejos europeos en su finca de Victoria para cazarlos por deporte. Sin depredadores naturales que los frenaran, se reprodujeron a un ritmo brutal: seis años después ya eran más de 20.000 en esa misma propiedad. Causan pérdidas agrícolas estimadas en más de 200 millones de dólares australianos al año y son la principal amenaza para al menos 300 especies nativas amenazadas (CSIRO, 2022). Para ti, que te planteas vivir aquí, esto no es una curiosidad de trivial: es la mejor lección sobre cómo funciona este país por dentro.
Cómo empezaron los conejos en Australia: 24 bichos y un aburrimiento
Te sitúo. Christmas Day de 1859. Un tal Thomas Austin, colono acomodado, recibe un cargamento desde Inglaterra. Dentro, unos conejos europeos vivos.
Los suelta en su finca de Barwon Park, en Victoria. Su frase, que se ha quedado para la historia, fue algo así como que «unos pocos conejos no harían mucho daño y darían un toque de casa, además de un buen sitio donde cazar».
Un buen sitio donde cazar.
Léelo otra vez, porque en esa frase está la semilla de un desastre ecológico que dura ya más de siglo y medio.
El clima australiano les vino de lujo. Inviernos suaves, temporada de cría larga, cero enemigos. Un conejo europeo puede tener varias camadas al año. Multiplica eso por generaciones sin freno y tienes lo que los australianos llaman «grey blanket», una manta gris de conejos que cubría el suelo hasta donde alcanzaba la vista.
En 1920, apenas 60 años después de aquella suelta, se calcula que había alrededor de 10.000 millones de conejos en Australia. Diez mil millones. La colonización de conejos más rápida jamás registrada de un mamífero (National Museum of Australia, 2023).
Un país entero puesto de rodillas por un animalito de orejas largas que alguien soltó para pasar el rato.

Quién introdujo los conejos en Australia y por qué salió tan mal
Ya lo tienes: fue Thomas Austin quien introdujo los conejos en Australia en 1859. Pero él no fue el primero en traerlos. Hubo conejos en la Primera Flota de 1788, domésticos, en jaulas. Esos no montaron el pollo.
La diferencia fue soltarlos en libertad, en gran número, en un ecosistema sin depredadores adaptados a ellos.
Por qué Australia y no otro sitio
En Europa, el conejo tiene enemigos por todas partes. Zorros, aguiluchos, comadrejas, enfermedades endémicas. Un equilibrio de miles de años.
En Australia no. El dingo, el mayor depredador terrestre, no era suficiente. Los conejos comían más rápido de lo que nadie podía cazarlos. Y el terreno, con esa vegetación baja y esos suelos blandos para excavar madrigueras, era casi perfecto para ellos.
El daño real que hacen
Esto no va de que se comieran unas lechugas. Los conejos en Australia:
- Arrasan la vegetación nativa hasta dejar el suelo pelado, lo que dispara la erosión.
- Compiten por comida con especies autóctonas como el bilby o el bettong, empujándolas al borde de la extinción.
- Destruyen cultivos y pastos, hundiendo a granjeros enteros.
- Alteran el suelo con sus madrigueras hasta cambiar el paisaje.
Se estima que los conejos han contribuido a la extinción de varias especies de plantas y mamíferos nativos y siguen amenazando cientos más (CSIRO, 2022).
👉 ¿Y si tu caso no es exactamente el que cuento aquí? Cuéntamelo
Pasa más a menudo de lo que crees.
Que tienes 36 años, que vas con tu pareja, que te denegaron una visa antes, que tu inglés da pena, que llevas un perro, que vas a parir en 4 meses. Lo que sea.
Escríbeme aquí abajo lo que te pasa. Lo leo yo, Alex, desde Gold Coast. No hay bot, no hay secretaria, no hay reenvío.
Te respondo en menos de 24 horas. Sin venta forzada. Si tu caso encaja con lo que hacemos en Goldy, te lo digo. Si no encaja, te digo a quién acudir. Punto.
La valla de Australia contra los conejos: el muro que no sirvió
Aquí viene la parte que parece de novela. A principios del siglo XX, el estado de Australia Occidental decidió que la solución era construir un muro. Literalmente.
La barrera a prueba de conejos, la Rabbit-Proof Fence, se levantó entre 1901 y 1907. Tres vallas en total.
Las tres barreras
| Barrera | Longitud aprox. | Función |
|---|---|---|
| No. 1 (original) | 1.833 km | Atraviesa el estado de norte a sur |
| No. 2 | 1.166 km | Más pequeña, situada más al oeste |
| No. 3 | 257 km | Conecta secciones en el suroeste |
El problema de construir un muro contra bichos que ya están dentro
Cuando terminaron la valla, muchos conejos ya estaban al otro lado. Es decir, en la zona que querían proteger.
Los conejos excavaban por debajo. Encontraban huecos. Se colaban por las puertas que dejaban abiertas los propios trabajadores. Mantener miles de kilómetros de alambrada en el desierto era una pesadilla logística y económica.
La valla de Australia contra los conejos frenó algo el avance, sí. Pero no lo detuvo. Como plan maestro, fue un fracaso caro y monumental.
Levantar un muro de 1.800 kilómetros contra un enemigo que ya estaba dentro. Piensa cuántas veces hacemos eso en la vida.

La mixomatosis: la guerra biológica contra los conejos en Australia
Visto que el muro no funcionaba, Australia pasó a la artillería pesada. En 1950 liberaron deliberadamente el virus de la mixomatosis, una enfermedad mortal para los conejos europeos.
Fue de los primeros usos a gran escala de un patógeno como control biológico de una plaga.
Lo que pasó al principio
Brutal. En los primeros brotes, la mixomatosis mató a más del 99% de los conejos infectados. La población pasó de unos 600 millones a unos 100 millones en muy poco tiempo (CSIRO, 2022).
Los granjeros lo celebraron. Parecía que por fin habían ganado.
Lo que pasó después
La naturaleza no se rinde tan fácil. Los conejos supervivientes eran los que tenían más resistencia al virus. Se reprodujeron. Y sus crías heredaron esa resistencia.
Con los años, la mortalidad de la mixomatosis bajó del 99% a cifras mucho menores. El virus, a su vez, se volvió menos letal, porque a un virus le interesa un huésped vivo que lo transmita, no uno muerto.
Resultado: los conejos rebrotaron. Australia tuvo que buscar armas nuevas.
La segunda arma: el virus RHD
En 1995 introdujeron el calicivirus, causante de la enfermedad hemorrágica del conejo (RHDV). Volvió a reducir poblaciones de forma notable, sobre todo en zonas áridas.
Y como con la mixomatosis, apareció resistencia. En 2017 lanzaron una cepa nueva, la RHDV1 K5, para volver a golpear. La guerra sigue abierta a día de hoy.
Qué tipo de conejos hay en Australia hoy
El protagonista absoluto es el conejo europeo, Oryctolagus cuniculus. El mismo que corretea por el campo español. Es el que se descontroló y el que hoy suma esos 200 millones.
El mito del conejo australiano gigante
Cada cierto tiempo circula por internet lo del «conejo australiano gigante» o el «conejo australiano para repoblar». Cuidado con eso.
Existen razas de conejo doméstico grandes, como el Flemish Giant, que se crían en muchos países. Pero no hay una raza salvaje gigante autóctona corriendo por el outback. Lo que hay en libertad es el conejo europeo de toda la vida, ni más grande ni más pequeño.
Tener conejos como mascota en Australia
Aquí viene algo que sorprende a más de un goldie recién llegado. En el estado de Queensland, tener un conejo como mascota es ilegal, con multas que pueden llegar a miles de dólares australianos (Queensland Government, 2023).
¿Por qué tanta dureza? Precisamente por lo que has leído. Un país que ha gastado siglos y millones luchando contra los conejos no se fía. Un conejo doméstico que se escapa puede sumarse a la plaga.
Lo que nadie te cuenta sobre los conejos en Australia (y por qué te interesa)
Vale, Álex, muy bonita la historia. Pero yo lo que quiero es venirme a currar o a estudiar, no una clase de biología. ¿A mí qué me aporta esto?
Te lo digo en serio: mucho más de lo que crees.
La historia de los conejos en Australia es la mejor radiografía del carácter de este país que vas a encontrar.
1. Australia se toma la bioseguridad como algo casi religioso
Cuando aterrices, verás perros olfateando maletas en el aeropuerto y formularios de aduana durísimos. Te preguntarán si traes comida, semillas, madera, botas usadas con barro.
No es paranoia. Es un país isla que ha visto lo que hace una especie invasora sin control. Los conejos, los sapos de caña, los zorros, los camellos. Australia aprendió a base de hostias que una sola especie mal introducida puede costar miles de millones y décadas de daño.
Así que cuando rellenes esa tarjeta de llegada, hazlo en serio. Declarar de más no cuesta nada. Colar algo prohibido te puede costar una multa gorda o incluso la visa.
2. Este país piensa a lo grande, aunque se equivoque a lo grande
¿Un muro de 1.800 kilómetros? Lo construyen. ¿Guerra biológica contra una plaga? La hacen. Australia no tiene miedo a los proyectos enormes ni a asumir que a veces salen mal.
Esa misma mentalidad la vas a ver en cómo gestionan la inmigración, las infraestructuras, la economía. Es un país joven que prueba cosas. A veces la clava, a veces la caga. Pero se mueve.
3. La resistencia gana con el tiempo
Los conejos sobrevivieron a la mixomatosis desarrollando resistencia. Los que aguantaron el primer golpe, se adaptaron y siguieron adelante.
No voy a montarte una frase de taza con esto, tranquilo. Pero si estás leyendo un post sobre conejos porque estás dándole vueltas a mudarte a Australia y tienes el miedo metido en el cuerpo, quédate con esto: tus primeros meses aquí van a ser tu mixomatosis particular. Duros. Injustos a ratos. Yo llegué sin inglés y me arruiné dos veces.
Y aquí sigo.
Los conejos no ganaron por ser fuertes al principio. Ganaron por aguantar el primer año.
De los conejos a tu plan real de venir a Australia
Te he tenido un buen rato hablando de bichos. Ahora lo aterrizo en lo tuyo.
Si esta historia te ha entrado por curiosidad pero por dentro llevas meses pensando en dar el salto, esta es la parte que importa.
Las vías más comunes para llegar
Work and Holiday Visa
Para jóvenes que quieren trabajar y viajar. La puerta más rápida y barata para muchos españoles y latinos. Cobras en dólares mientras conoces el país.
Visa de estudiante
Subclase 500. Estudias inglés o una carrera y puedes trabajar mientras. Ideal si quieres construir algo a largo plazo.
Otras vías
Skilled visas, sponsor de empresa, visa de facto. Depende de tu perfil, edad y profesión.
Si aún no tienes claro cuál te encaja, échale un ojo a los tipos de visa para Australia con calma, sin agobiarte. Cada perfil tiene su camino.
Lo que de verdad hace falta para dar el paso
Un plan de visa realista
No el que viste en un reel, el que encaja con tu edad, tus ahorros y tu situación.
Colchón económico
Los primeros meses cuestan. Llegar sin margen es la mayor causa de que la gente se vuelva antes de tiempo.
Aguante para el arranque
Tu mixomatosis particular. Si aguantas el primer año, la cosa cambia.
¿Le estás dando vueltas de verdad?
Si has llegado hasta aquí leyendo sobre conejos es porque Australia te ronda la cabeza. Imagina aterrizar en Sydney con la visa aprobada, la cuenta abierta y un plan que no depende de la suerte. Escríbenos y te decimos qué haríamos en tu caso concreto. Y si Goldy no es lo que necesitas, te lo decimos también, sin rollos.
Los errores que cometen los españoles al llegar a Australia
Ya que hemos hablado de especies que no se adaptan bien de primeras, dejame que te cuente los tropiezos más típicos. Los he visto de cerca.
- Mentir en la aduana. Por lo que ya sabes de bioseguridad, es la peor idea posible. Declara todo.
- Llegar sin colchón. Pensar que «en cuanto llegue trabajo enseguida». A veces sí, a veces tardas semanas.
- Subestimar el inglés. Yo llegué sin él y fue durísimo. No es imposible, pero cuesta el doble.
- No informarse de las normas locales. Que en Queensland no puedas tener un conejo es solo un ejemplo. Cada estado tiene sus reglas.
- Copiar el plan de otro. Lo que le funcionó a tu colega igual a ti no. Cada perfil es un mundo.
Si quieres una idea general del día a día antes de nada, la guía de vivir en Australia te da el contexto que la mayoría no tiene hasta que aterriza.
Preguntas frecuentes sobre los conejos en Australia
¿Cuántos conejos hay en Australia?
¿Quién introdujo los conejos en Australia?
¿Qué tipo de conejos hay en Australia?
¿Cuál es el animal más mortal de Australia?
¿Se puede tener un conejo como mascota en Australia?
¿Sigue habiendo plaga de conejos en Australia hoy?
Y aquí es donde tú entras
Volvamos al principio. Veinticuatro conejos. Un país entero que se pasó siglo y medio intentando pararlos con muros, virus y millones de dólares.
La lección no es sobre conejos. Es sobre lo que pasa cuando algo llega a Australia y decide quedarse.
Los conejos en Australia se adaptaron, aguantaron los golpes y hoy están por todas partes. Tú no vas a arrasar ecosistemas, tranquilo. Pero sí puedes echar raíces aquí si aguantas el primer año y llegas con un plan que no dependa de la suerte.
Alguien soltó 24 conejos por aburrimiento y cambió un continente.
Imagina lo que puedes hacer tú si das el paso a propósito.
Actualizado enero 2026 · Si Australia te ronda la cabeza desde hace más de lo que reconoces, aquí es por dónde se empieza.

Sobre el autor: Alejandro Pérez
Fundador de Goldy Australia. Lleva 8 años en Australia ayudando a hispanohablantes a emigrar. Más de 1.000 clientes asesorados desde Gold Coast. @goldyaustralia



