El momento en que decidí irme a Australia lo hice sabiendo que quería hacerlo con una agencia, pero no con una cualquiera en la que fuese un número más. Busqué detenidamente, comparé mucho, hasta que encontré Goldy: una agencia en la que, por encima de todo, vi calidad humana. Viendo su comunidad y, sobre todo, la forma en la que la gente habla de ella, me proyecté tantísimo en Australia que no me lo pensé dos veces. A día de hoy, sigo convencida de que no podía haber tomado una mejor decisión.
Desde que la tomé, no solo no me he arrepentido ni un solo instante, sino que no puedo estar más contenta de haberos elegido. No dejo de recomendarle a Goldy, de corazón, a toda la gente que me dice que quiere hacer lo mismo que yo.
Venir con la agencia ha supuesto para mí, en todo momento, un alivio y una tranquilidad enormes. Todo el rato me demuestran que, gracias a ellos, mi experiencia en Australia está y estará respaldada por personas que me cuidan, y eso tranquiliza muchísimo cuando te estás mudando a la otra parte del mundo.
No tengo palabras para agradecer el apoyo incondicional y el consuelo que recibí por parte de Alejandro en el momento en el que tuve el mental breakdown de mi vida, cuando el mismo día en que se abrieron las visas, un 1 de julio, se volvieron a cerrar. Alejandro, literalmente, me consolaba mientras yo lloraba sin conocerme de nada. Después hizo hasta lo imposible por darme toda la tranquilidad y toda la esperanza que necesitaba en una situación de incertidumbre tan abrumadora.
Solo ver la humanidad con la que actuaba Goldy en redes sociales ante la desesperación de la gente, en comparación con otras agencias, me dio una razón muy fuerte para sentir que estaba en la agencia correcta.
Por no hablar de que, a día de hoy, después de llevar ya tres semanitas en Australia, Goldy nos ha solucionado la vida a mí y a otras dos chicas que veníamos con la idea de hacer la extensión desde el principio, por varias razones. Además, como lo estábamos gestionando con las prisas que teníamos, Alejandro se lo ha currado muchísimo y nos ha asesorado súper bien, preocupándose de que acabáramos en el mejor sitio posible, donde pudiéramos hacer la extensión rápido y, además, en un lugar con playita.
Por último, también quiero mencionar que la comunidad de Goldy me ha permitido no sentirme sola en ningún momento de esta experiencia. Desde el minuto uno en el que llegué a Australia, me sentí acompañada, porque organicé mi llegada para coincidir con un grupo de Goldy y, desde entonces, he podido conocer a gente maravillosa, teniendo una base preciosa desde el principio.
Por todo esto, siento de corazón que mi experiencia en Australia habría sido totalmente distinta si no hubiera venido con Goldy.
Haberlos elegido no solo me ha dado ayuda y tranquilidad, sino también la sensación de estar acompañada, cuidada y sostenida en una etapa tan importante de mi vida. Cuando te mudas a la otra punta del mundo, sentirte acompañada así no tiene precio.