Aterricé con una mochila de mentiras
Aterricé pensando que aquí el trabajo era fácil. No lo era. Al mes se me acabó el dinero y me tocó buscar curro por enchufe. Catering. Treinta dólares la hora. Me dije: esto es oro.
Me llamo Alejandro Pérez Mayol. En 2018 aterricé en Australia con poco dinero, un inglés flojo y una mochila llena de mentiras sobre el país. Hoy gestiono la llegada de goldies como tú cada semana. Esto es lo que pasó en medio.
No soy un MBA. No vengo de una familia emprendedora. Vengo de haber quebrado dos veces en Australia, haber dormido con 30 dólares en la cuenta, y haber seguido adelante porque no me quedaba otra. Esta es la versión corta. La larga la tienes en el canal de YouTube si te apetece el viaje.
Aterricé pensando que aquí el trabajo era fácil. No lo era. Al mes se me acabó el dinero y me tocó buscar curro por enchufe. Catering. Treinta dólares la hora. Me dije: esto es oro.
Pensé que un coche me abriría puertas. Duró dos semanas. Lección uno: nunca compres sin mecánico. Lección dos: nunca mal inviertas tus ahorros recién llegado.
El segundo curro resultó un fraude. Tres semanas de mentiras del jefe, cero dólares. Al renunciar tenía el coche roto, cien dólares en la cuenta y un agobio de libro. Estuve a punto de volverme a España.
Un compañero de piso me dijo que probase Uber Eats. Había una bici tirada en el patio que nadie reclamaba. La cogí sin saber de quién era. Primera noche de reparto: primer pedido, se me rompió la cadena en mitad de la calle. Me senté en el bordillo, en la oscuridad, y la arreglé a mano con los dedos llenos de aceite. Entregué el pedido. Volví al patio. Y empecé a pedalear así todos los días. Ocho, diez horas. Con los cascos puestos y el teléfono en el manillar. En los semáforos, entre pedido y pedido, fui construyendo lo que hoy es Goldy Australia.
"Construí Goldy en los semáforos. Sin oficina, sin inversores, sin plan B."
Alejandro Pérez Mayol
Necesitaba 88 días regionales para renovar la WH. Fui con dos amigas a una granja a cinco horas. Overbooking de backpackers, cero trabajo. Tuvimos que llamar una por una a todas las granjas hasta que una a 16 horas en coche nos dijo que sí. Llegamos. Trabajábamos en el campo 10h al día. Del salario, el backpacker mafioso te descontaba $20 por día solo por la furgoneta. Ahorrabas $65 la semana. Insostenible.
Dejamos la granja. En la ciudad encontramos curro en un restaurante a medio construir. 12-13 horas diarias levantando paredes, y luego la cocina al cargo del equipo sin saber cocinar para 80 personas. Ansiedad y estrés se convirtieron en mis compañeras fijas. Y todas las noches, antes de dormir, 10 minutos a Goldy.
El jefe del restaurante me ofreció quedarse: contrato fijo, y una puerta abierta hacia la residencia. Esa misma semana, sin haberlo buscado, alguien depositó dinero en Goldy. La primera transferencia real. Dormí tres noches sin decidirme. Al cuarto día presenté mi renuncia, cerré la maleta y volvimos a Gold Coast a apostarlo todo por una idea que todavía no daba dinero.
Australia fue de los primeros países en cerrar. Sin gente entrando no había negocio. Mi socio se fue a España. Discusiones diarias. Cero dólares en la cuenta. Estuve a punto de tirar la toalla y volverme.
Tenía una reserva en España prohibida de tocar. La toqué. Constituí la Goldy Australia que existe hoy. Sin socios, sin ataduras, aprendiendo de los errores anteriores. Limpiaba casas, hacía Uber, vendía cosas que no usaba. No paré.
Cuando Australia reabrió, éramos pocos los que habíamos aguantado. La demanda estaba ahí. Cada nuevo goldie que confiaba era combustible. Gente que no me conocía me escribía por recomendación de un amigo de un amigo. Eso es mind blowing.
Ya no soy yo solo. Somos cuatro personas trabajando full time para que tu aterrizaje en Australia no se parezca al mío. Y creciendo. Goldy ya no es mi proyecto. Es el vuestro. De cada goldie que aterriza.
Somos goldies que ya pasamos por lo que tú vas a pasar. Con la certificación oficial para tramitarte la visa legalmente. Y con una red real en el país.
QEAC (Qualified Education Agent Counsellor) es la certificación oficial para tramitar visas y matrículas con autoridades australianas. Sin ella no puedes tramitar legalmente. Nosotros sí.
Vivimos aquí. En Palm Beach, Gold Coast. No operamos desde una oficina de Madrid. Si algo se complica en Australia, estamos a 20 minutos en coche.
La media más alta entre agencias hispanohablantes en Australia. Cada una viene de un goldie que pasó por el proceso con nosotros.
Cuando algo no te cuadra nos escribes tú a nosotros. Sin sistema de tickets, sin chatbots, sin "contestamos en 48h".
Somos pocos, a propósito. Cada goldie que aterriza tiene nombre y cara. Y nosotros también.

Founder · Marketing & Redes Sociales
El de la bici prestada. Ahora lleva la voz de Goldy en YouTube, Instagram y TikTok. Cada contenido que publica lo escribe desde la misma pregunta: ¿le habría servido esto al Alejandro de 2018? Si no, no sale. Gold Coast desde 2018.

Client Success · Gold Coast
La que te recibe cuando aterrizas. Banco, SIM, casa, curro: Paula ya ha hecho el camino antes que tú y sabe exactamente qué te va a costar. Está en el WhatsApp antes de que te atrevas a preguntar. La goldie con más energía del equipo, y se nota nada más conocerla.

Asesora · Primera voz de Goldy
Cuando escribes con mil dudas y sin saber por dónde empezar, Elena convierte ese caos en un plan concreto. No sigue ningún guión: te pregunta lo que necesita saber, estudia tu situación de verdad y te devuelve una respuesta que de verdad te sirve. Si Australia no tiene sentido para lo que buscas ahora mismo, te lo dice antes que nadie. Y si sí, ya no te suelta hasta que tienes la visa aprobada.

Director · Operaciones & Expansión
El que hace que todo encaje por dentro. Coordina al equipo, cierra los procesos que fallan y piensa constantemente en qué más puede hacer Goldy por ti. Cada vez que algo mejora en Goldy, hay una idea de Raúl detrás.
Si vemos que la WH no es para ti, o que el curso que quieres no te sirve para nada, lo decimos. Aunque eso signifique perder una venta. Preferimos un goldie feliz dentro de 5 años que una comisión hoy.
No hay ticket system. No hay chatbots. Nos escribes y te contesta una persona con nombre y cara. Casi siempre en menos de una hora durante horario laboral australiano.
La visa aprobada no es el final. Es el principio. Te seguimos acompañando las primeras semanas: trabajo, alojamiento, comunidad. No desaparecemos el día que aterrizas.
Australia tiene un mercado laboral abierto pero competitivo. Nosotros te damos herramientas, contactos y ofertas semanales en el grupo de WhatsApp. Pero el curro lo cierras tú. Si alguien te promete trabajo garantizado, desconfía.
Nos juntamos en BBQs, vamos de acampada a Springbrook, salimos a patinar, hacemos kayak y terminamos viendo el atardecer con cerveza en la mano. Ser goldie no es firmar un contrato. Es entrar en un grupo que ya estaba esperándote.




Te escucho, te digo con honestidad si Australia te encaja, y si sí, montamos el plan. Sin venta, sin prisa. Con la misma honestidad con la que habría querido que me hablaran a mí en 2018.
Para que NO cometas los errores que cometen los hispanohablantes recién llegados a Australia. Sin paja, sin venta, gratis.
Puedes darte de baja en cualquier momento desde el email.